Qué ofrecemos...

  • Desinfección

    Se denomina desinfección a un proceso físico o químico que mata o inactiva agentes patógenos tales como bacterias, virus y protozoos impidiendo el crecimiento de microorganismos patógenos en fase vegetativa que se encuentren en objetos inertes. Los desinfectantes reducen los organismos nocivos a un nivel que no dañan la salud ni la calidad de los bienes perecederos. Algunos, como los compuestos fenólicos, pueden actuar también como antisépticos. Los desinfectantes se aplican sobre objetos inanimados, como instrumentos y superficies, para tratar y prevenir las infecciones. Entre los desinfectantes químicos del agua más habituales se encuentran el cloro, las cloraminas, el ozono. La desinfección del agua también puede ser física cuando se emplea la ebullición, la filtración y la irradiación ultravioleta. Se deben distinguir los desinfectantes de los sanitizantes que son sustancias que reducen el número de microorganismos a un nivel seguro.

    Categorías de desinfección

    En función de la actividad y el resultado en la eliminación de organismos patógenos se categorizan distintos niveles de desinfección:
    Esterilización química: se eliminan todos los microorganismos y esporas con tiempos de exposición prolongados (3-12 h).
    Desinfección de alto nivel: Con concentraciones similares pero con períodos de exposición más cortos, se matan todos los microorganismos excepto gran número de esporas.
    Desinfección de nivel intermedio: se matan micobacterias, bacterias vegetativas, la mayoría de virus y hongos, pero no necesariamente esporas.
    Desinfección de bajo nivel: se matan la mayoría de bacterias, algunos hongos, y algunos virus en un práctico período de tiempo (hasta10 min.)

    Conceptos varios

    Asepsia: Ausencia de microorganismos patógenos. Estado libre de gérmenes. Conjunto de procedimientos que impiden la llegada de microorganismos a un medio.
    Antisepsia: Proceso de destrucción de los microorganismos contaminantes de los tejidos vivos. Conjunto de procedimientos destinados a destruir los gérmenes patógenos.
    Antiséptico: Sustancia germicida para la desinfección de los tejidos vivos. Sustancia que hace inocuos a los microorganismos.
    Sanitización: Reducción sustancial del contenido microbiano, sin que se llegue a la desaparición completa de microorganismos patógenos.
    Desinfección: Proceso de destrucción de microorganismos patógenos, pero no de esporas y gérmenes resistentes.
    Esterilización: Proceso de destrucción y eliminación de todos los microorganismos, tanto patógenos como no patógenos.
    Bactericida: Agente que destruye a las bacterias.
    Bacteriostático: Agente que inhibe el crecimiento bacteriano sin llegar a destruirlas.
    Esporicida: Agente que destruye a las esporas.
    Fungicida: Agente que destruye a los hongos


  • Desinsectaciones

    La desinsectación es la acción de eliminar determinados artrópodos dañinos - principalmente insectos - por medios químicos, físicos o con la aplicación de medidas de saneamiento básico. Puede haber especies dañinas para la agricultura, ganadería, para las personas, etc. La mayoría de estas especies son insectos, aunque también hay entre estas plagas arácnidos. Los insectos más comunes considerados como de interés en la salud pública y dentro de las actividades económicas son:

    Avispas - Abejas
    Carcoma
    Cucaracha
    Chinche de la cama
    Hormigas
    Mosca doméstica
    Mosquito
    Pulgas
    Escorpiones


  • Desratizaciones

    Debido a que las ratas son vectores de enfermedades y a que devoran la comida almacenada se han desarrollado métodos para su control. Se define desratización como el conjunto de técnicas de saneamiento que se emplean para el control o exterminio de roedores, incluyendo ratas y ratones. Este proceso se encara de dos maneras:

    Desratización pasiva: Se trata de estrategias que buscan evitar la entrada y multiplicación de roedores; por tanto, son fundamentalmente preventivos. Incluyen el cierre hermético de contenedores de residuos y la instalación de rejillas en conductos de aireación.
    Desratización activa: Incluye métodos dirigidos al control de poblaciones de roedores preexistentes.
    Métodos mecánicos: Son las clásicas trampas, generalmente consistentes en un cebo y un mecanismo encarcelador del animal.
    Métodos físicos: Producen la huida de los animales. Típicamente mediante ultrasonidos.
    Métodos biológicos: Lucha biológica clásica con depredadores (perros o gatos) y productos que contaminan la línea germinal, ocasionando esterilidad, o bien mediante bacterias patógenas.
    Métodos químicos: Clásicamente, los venenos (sustancias rodenticidas). Aunque también se presentan: repelentes (que evitan la aparición de nuevos individuos), como la ciclohexamina; fumigantes, altamente tóxicos, como el cianuro o el bromuro de metilo; y raticidas, ya sean de efecto agudo o retardado. Estos últimos suelen ser anticoagulantes que, en algunos casos, poseen aplicaciones clínicas en humanos (warfarina).

    Cabe destacar que, para evitar la transmisión de las zoonosis, no basta con la muerte del animal, pues los riesgos de contagio continúan mientras el cadáver permanece; se aconseja así su incineración.


  • Control de plaga

    El control de plagas es la regulación y el manejo de algunas especies referidas como plagas, normalmente por tratarse de especies que afectan la salud de los habitantes, la ecología, la economía, etc.
    Antiguamente el control de plagas era un concepto ligado a la agricultura. Para poder maximizar la producción de alimentos era necesario proteger los cultivos de otras plantas competidoras de animales herbívoros, así como de insectos que podían afectar a las cosechas o a la calidad de las mismas.
    Muchas plagas se convierten en reales problemas por la acción directa del humano. Muchas veces una modificación de estas acciones puede ser suficiente para controlar una plaga. Las moscas domésticas, por ejemplo, tienden a establecerse allí donde hay actividad humana y aparecen en grandes cantidades allí donde hay alimentos o residuos expuestos.
    Tradicionalmente se controlaban las plagas mediante el control químico. De hecho hace ya miles de años, los sumerios empleaban azufre para controlar algunos insectos. También se usaban plantas venenosas para el control de algunas plagas. Los chinos y los egipcios ya utilizaban productos químicos para controlar insectos y otras plagas. Pero no fue hasta la industrialización, siglos XVIII y XIX, que el sistema de control utilizado fueron los productos químicos. En el siglo XX con el DDT y los herbicidas, el uso de productos químicos para el control de las plagas se extendió considerablemente.
    Hoy en día el uso preferente de productos químicos para el control de las plagas está siendo reemplazado por un nuevo enfoque: "manejo integrado de plagas", o también llamado "gestión integrada de plagas". Este sistema para manejo de plagas enfatiza el uso de prácticas preventivas simples y económicas que puedan ocasionar el menor daño posible a las personas y al medioambiente. El método se basa principalmente en eliminar las plagas minimizando su acceso a alimento, agua y refugios.


  • Manejo integrado de plagas

    En agricultura se entiende como manejo integrado de plagas (MIP) o control integrado de plagas a una estrategia que usa una gran variedad de métodos complementarios: físicos, mecánicos, químicos, biológicos, genéticos, legales y culturales para el control de plagas. Estos métodos se aplican en tres etapas: prevención, observación y aplicación. Es un método ecológico que aspira a reducir o eliminar el uso de plaguicidas y de minimizar el impacto al medio ambiente. Se habla también de manejo ecológico de plagas (MEP) y de manejo natural de plagas.
    El manejo integrado aspira a identificar la mejor combinación de controles químicos y biológicos para una plaga específica. Los insecticidas químicos debería usarse en la forma que causara la menor disrupción de los controles biológicos. El término integrado era así sinónimo de compatible. Los controles químicos se podían aplicar sólo después de que un muestreo regular indicara que la plaga había alcanzado un cierto nivel (umbral económico) que requería tratamiento para evitar que la población llegara a un nivel dañino (nivel de daño económico) en el cuál las pérdidas económicas superaran los costos de medidas artificiales de control.
    El manejo integrado o MIP extendió el concepto a toda clase de plagas y se expandió para incluir otras tácticas además de las químicas y biológicas. Los pesticidas químicos se podían usar sólo como parte de un esfuerzo integrado y tenían que ser compatibles con otras tácticas de control para toda clase de plagas. Otras tácticas como resistencia de la planta alimento contra sus parásitos y manipulaciones de cultivo entraron a formar parte del arsenal de MIP. Éste se convirtió en un sistema multidisciplinario que incluía expertos en entomología, patología vegetal, nematodes y malezas.

    Como funciona MIP

    MIP puede ser un régimen simple o complicado. Originalmente el principal foco de los programas MIP eran las plagas de la agricultura. Por extensión los programas MIP también se aplican a enfermedades, malas hierbas y otras pestes que interfieren con el manejo de agricultura, jardinería, estructuras, territorios silvestres, etc.

    Un programa MIP se basa en los seis componentes siguientes:

    Niveles aceptables de plagas: El énfasis está en “control” no en “erradicación”. MIP mantiene que la erradicación completa de una plaga es a menudo imposible y que intentarlo puede ser sumamente costoso, insalubre y en general irrealizable. Es mejor decidir cual es el nivel tolerable de una plaga y aplicar controles cuando se excede ese nivel (umbral de acción).
    Prácticas preventivas de cultivo: La primera línea de defensa es seleccionar las variedades más apropiadas para las condiciones locales de cultivo y mantenerlas sanas, junto con cuarentenas y otras ‘técnicas de cultivo’ tales como medidas sanitarias (destruir plantas enfermas para eliminar la propagación de la enfermedad, por ejemplo).
    Muestreo: La vigilancia constante es el pilar de MIP. Se usan sistemas de muestreo de niveles de plagas, tales como observación visual, trampas de esporas o insectos y otras. Es fundamental llevar cuenta de todo así como conocer el comportamiento y ciclo reproductivo de las plagas en consideración. El desarrollo de los insectos depende de la temperatura ambiental porque son animales de sangre fría. Los ciclos vitales de muchos insectos dependen de las temperaturas diarias. El muestreo de éstas permite determinar el momento óptimo para una erupción de una plaga específica.
    Controles mecánicos: Si una plaga llega a un nivel inaceptable, los métodos mecánicos son la primera opción. Simplemente cogerlos manualmente o poner barreras o trampas, usar aspiradoras y arar para interrumpir su reproducción.
    Controles biológicos: Los procesos y materiales biológicos pueden proveer control con un impacto ambiental mínimo y a menudo a bajo costo. Lo importante aquí es promover los insectos beneficiosos que atacan a los insectos plaga. Pueden ser microorganismos, hongos, nematodos e insectos parasíticos y depredadores.
    Controles químicos: Se usan pesticidas sintéticos solamente cuando es necesario y en la cantidad y momento adecuados para tener impacto en el ciclo vital de la plaga. Muchos de los insecticidas nuevos son derivados de sustancias naturales vegetales (por ejemplo: nicotina, piretro y análogos de hormonas juveniles de insectos). También se están evaluando técnicas ecológicas de herbicidas y pesticidas con base biológica.

    MIP es el tratamiento ideal, se basa en conocimiento, experiencia, observación e integración de técnicas múltiples y que no usa opciones químicas sintéticas.

    1. Identificación de la plaga.
    Los casos de identificación errónea pueden resultar en acciones inútiles. Si el daño a una planta debido a exceso de riego se interpreta erróneamente como causado por hongos, se aplicarían fungicidas inútiles y la planta moriría de todos modos.

    2. Conocimiento del ciclo vital de la plaga y de sus parásitos.
    Cuando uno ve una plaga puede ser demasiado tarde para hacer otra cosa que recurrir a pesticidas. A menudo otro estadio en el ciclo vital es susceptible a medidas preventivas. Por ejemplo las malas hierbas que se reproducen a partir de semillas del año anterior podrían prevenirse con el uso de mantillo. También el conocimiento de las necesidades de las plagas y eliminación de éstos puede servir para eliminarlas.

    3. Muestreo de sectores del cultivo para evaluar la población de una plaga.
    Las medidas preventivas se deben tomar en el momento adecuado para que sean efectivas. Por eso una vez identificada una plaga se debe monitorear ANTES que se convierta en un problema. Por ejemplo en un restaurante donde puede haber cucarachas se ponen trampas pegajosas antes de su apertura y se muestrea con frecuencia para tomar acción antes que se conviertan en un problema. Lo que hay que observar incluye:
    Presencia/ausencia
    Distribución - ¿en todas partes o localizada?
    Número - ¿aumento o disminución?

    4. Establecimiento de un umbral de acción (económico, sanitario, estético)
    ¿Cúal es la cantidad tolerable? En algunos casos un cierto número es tolerable. La soja es bastante resistente a la defoliación así que unas cuantas orugas cuyos números no aumentan significativamente pueden no requerir tratamiento. En cambio hay casos en que uno DEBE tomar acción. Para el agricultor ese punto es aquél en que el costo del daño causado por la plaga es MAYOR que el costo de un tratamiento. Éste es un umbral económico. El umbral puede variar según se trate de un riesgo sanitario (baja tolerancia) o simplemente cosmético (alta tolerancia en una situación no comercial). La tolerancia individual también varía; hay gente que detesta a los insectos, otros que no toleran ni un solo diente de león en el césped. Es posible adoptar una actitud de mayor tolerancia.

    5. Elección de una combinación apropiada de técnicas de control.
    Para cada situación se pueden considerar varias opciones. Estas opciones incluyen controles mecánicos, físicos, químicos, biológicos y culturales. Los controles mecánicos consisten en colectar los insectos manualmente o en usar redes u otros medios para excluir a plagas tales como aves o roedores. Los controles culturales incluyen mantener el lugar libre de las condiciones que favorecen a las plagas, por ejemplo usar cuidadosa limpieza en lugares de almacenaje o arrancar las plantas con señales de enfermedad para evitar la propagación de ésta.
    Los controles biológicos pueden servir de apoyo por medio de conservación de los predadores naturales o por incremento de los mismos. El control por incremento incluye la introducción de predadores naturales, ya sea a nivel de inundación o de inoculación. El control por inundación busca inundar el local con una población alta del depredador de la plaga; mientras que la inoculación usa un número menor se predadores de la plaga para suplementar a una población ya existente. Los controles químicos incluyen aceites o la aplicación de pesticidas, ya sea insecticidas o herbicidas. Un programa de MIP usaría preferentemente pesticidas derivados de plantas o de otros materiales naturales.

    6. Evaluación de los resultados.
    ¿Tuvieron efecto las medidas tomadas? ¿Se obtuvo la prevención o control deseado? ¿Hubo efectos colaterales indeseables? ¿Qué hacer en el futuro en un caso similar?

    El Control de Plagas Urbanas: Sus Conceptos Fundamentales

    ¿Qué ocurre que el hombre no puede con estos seres tan insignificantes? ¿Qué sucede en los países desarrollados del primer mundo, que no logran erradicar y a veces, ni siquiera controlar a insectos y roedores?
    Autor: Jorge García Naviera

    Desde hace siglos, el hombre se ha preocupado por combatir todo tipo de Plagas que resultan perjudiciales, tanto a la salud como a lo económico.
    Está demostrado que roedores e insectos son vectores y transmisores de enfermedades.
    Las estadísticas mundiales, siguen informando que los roedores consumen el 20/25% de la producción agrícola. Y que las hormigas carpinteras o las termitas, causan deterioros casi totales en las casas que el hombre construyó, como el mejor de sus proyectos.
    Las respuestas están en la Naturaleza y en las propias conductas del hombre.
    La naturaleza ha dotado a los seres más pequeños y aparentemente más indefensos, de una mayor capacidad de reproducción y de un tiempo de gestación mucho más corto que el del humano.
    Mientras tanto el hombre con sus conductas, ha posibilitado, primero la cohabitación, que ingrese a la vivienda o lugar de trabajo, para después crear las condiciones para que esta situación se mantenga.

    ¿Entonces, es imposible erradicar las plagas?
    La respuesta es: SI.

    Lo que se puede hacer es, lograr el mejor resultado posible de obtener para “ese lugar”, cuando se establece un Plan de Manejo Integrado de Control de Plagas Urbanas, y se mantiene en el tiempo.
    ¿Por qué decimos para “ese lugar”?
    Porque cada espacio ocupado por el hombre es un caso particular, con sus características naturalmente diferenciadas de otro, pero también con una cultura distinta a otros, que se ha ido gestando por quienes viven y/o trabajan en “ese lugar”.
    Hoy el viejo aplicador de producto, es reemplazado por la presencia de un Plan que incluye el análisis de la situación, el establecer un diagnóstico, proyectar la gestión operativa, llevarla a cabo, sabiendo por anticipado que su esencia es: “el ser flexible”.
    En esta última parte del proceso, el Plan deberá incluir a todos los factores involucrados: los ambientales, los materiales, y especialmente los humanos.
    En este momento, es necesario recalcar que: “NINGUN PROGRAMA PODRA ALCANZAR UN ÉXITO MAYOR, QUE EL GRADO DE COMPROMISO DE QUIENES PARTICIPAN EN EL”.
    El segundo concepto que será necesario fijar es que: la prestación del Servicio de Control de Plagas Urbanas, no puede asimilarse a otras actividades, como los oficios de pintor, cerrajero, electricista, gasista, etc.
    ¿Por qué?
    Simplemente porque la respuesta está, en la dinámica de la Naturaleza y en las conductas del hombre que vive y/o trabaja en “ese lugar”.
    Hoy los roedores e insectos “viajan” igual que el hombre. Por lo tanto es posible que superen las barreras que les ha colocado el Prestador, porque se introducen por medios que no son posibles de controlar (cajones, resmas de papel, conductos internos de electricidad, agua, aún los propios visitantes al lugar, etc.), excepto que, se establezca un Plan Específico de Control o Auditoría a los Proveedores del Cliente de “ese lugar”.
    El primer gran triunfo contra las Plagas que, es bueno recordar, siempre han encontrado una respuesta favorable a pesar de los permanentes e intensos ataques que llevó y lleva a cabo el hombre, es la identificación del Prestador y el Cliente, en la filosofía que indica que deben trabajar con un objetivo común, y complementar sus propias tareas y las de otras actividades involucradas, dirigiéndolas hacia el objetivo de: OBTENER EL MEJOR RESULTADO POSIBLE DE LOGRAR, PARA “ESE LUGAR”.
    ¿A qué nos lleva esto?
    A que Cliente y Prestador del Servicio, deberán determinar y acordar los “Umbrales Aceptables” para cada área en particular.
    Las áreas, en cualquier tipo de actividad o lugar, no tienen el mismo nivel de exigencia.
    Por ejemplo, en una industria alimenticia el Sector de Producción, tendrá un umbral de máxima exigencia de ausencia de insectos y roedores, distinto que el Area de Talleres o Depósitos de una fábrica automotriz.
    Y en un consorcio, la cocina o los dormitorios de los niños, lo tendrá con relación a la sala de máquinas del edificio.
    Pero esto no excluye el objetivo que debe estar vigente en forma permanente, para cada uno de esos Sectores que es: lograr el mejor resultado posible de alcanzar, para “ese lugar”.
    Consideramos oportuno, lograr una secuencia de comunicaciones que le permita a usted, informarnos permanentemente de sus necesidades, y a nosotros aportar sugerencias y la gestión correctiva adecuada.
    Porque en definitiva, sólo juntos podemos lograrlo.

    El control de plagas urbanas como una prestación responsable

    Las empresas de control de plagas cumplen una tarea de alta responsabilidad. Esto las obliga a actuar con responsabilidad. Algunos elementos no pueden dejar de formar parte de la columna vertebral de la cultura empresaria.
    Un mecanismo diferenciador en las empresas responsables prestadoras del servicio de control de plagas urbanas es la adopción de buenas prácticas. Las Buenas Prácticas Ambientales para este sector son herramientas de simple aplicación, de concreta utilidad y de bajo costo específico. Si bien abarcan diversos aspectos del proceso técnico empresarial que culmina con la prestación de un correcto servicio de control de plagas, los puntos ineludibles son los siguientes:
    Aspectos legales
    Para poder asumir las obligaciones y responsabilidades emergentes de las prestaciones que se realicen. Inscripciones, habilitaciones, seguros de responsabilidad civil y las correspondientes coberturas por riesgos del trabajo, son, entre otros, los tópicos más salientes.
    Incumbencia profesional en los tratamientos
    Para que los tratamientos que realicen cuenten con asesoramiento específico, a fin de proteger a terceros de los efectos no deseados de las aplicaciones químicas, la capacitación y concientización de herramientas de última generación son los aspectos más importantes a tratar.
    Movilidad adecuada
    Contar para el transporte de insumos y equipamiento con un vehículo utilitario adecuado, y afectado con exclusividad a tales fines; contando el mismo con aquellas condiciones estructurales necesarias para el transporte de los productos habitualmente utilizados en los tratamientos, respetando todas las disposiciones en seguridad e higiene ambiental vigentes. Dicho vehículo debería estar equipado con todos los elementos de seguridad básicos, y específicos para poder actuar en caso de derrame químico, acorde a las normativas vigentes.
    Personal idóneo
    El personal operativo deberá estar encuadrado acorde a lo que disponen las leyes laborales vigentes, capacitado y entrenado en las materias técnicas específicas para manejar los tratamientos que realice por mandato de la empresa. El mismo deberá estar provisto de todo el equipamiento de protección personal necesario acorde con las tareas a realizar, y recibir instrucciones periódicas sobre su uso y mantenimiento.


Usamos

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